martes, 28 de febrero de 2012

LEO BASSI PRESENTA EN TAVERNES "UTOPIA"

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Leo Bassi ha presentado "Utopía" en Tavernes y, después de su actuación, ya podemos decir que hemos tenido en la Valldigna los dos bufones monologista más importantes de Italia. Recordemos la venida de Darío Fo en el monasterio hace unos años, con una obra y una exposición..
Leo dijo que pide cobrar más que el otro Leo, el Messi, porque trabaja en la cultura y no al deporte. Por cierto, en la Toscana los trabajadores tenían prohibido hacer deporte hacia el 1860 por entender que podía impulsar el corporativismo obrero. Por eso su abuelo y su padre eran tan admirados: podían hacer deporte y viajar, gracias al circo.
Pero entramos en la obra que ayer domingo comenzaba con un poco de retraso por la venida en directo desde Milán, con los problemas con el aeropuerto.
La seriedad de un bufón, la forma de hacer de un payaso que dice las verdades, es el arma que Bassi empleaba para que no nos pensamos que estábamos viendo una obra de "divertimento". La crisis no podía estar mejor contada: desde los banqueros hasta la falta de una solución por parte de la izquierda y, de ahí, a la demanda de volver a la Utopía: esa ventanilla que nos diferencia de la derecha, siempre conservadora y que apunta, todos juntos, en la iglesia conservadora como baluarte: toda tan unida.
Leo con su espectáculo parecía que le quiere dar miedo a esa derecha, eso sí, después de hacer al público con su parodia de la ecología, el césped y el golf. Acaba tirando huevos al público, y en especial a los de la fila cinco donde suelen colocarse los "pijos" que según Bassi siempre van a verlo para criticarlo.
A Leo Bassi le encanta meterse con Aznar y acabó haciéndole una parodia con los gays y su particular estriptis para hacer ver al público, primero, que los gays son los únicos que asustan Aznar, tras comentar su libro, de 2008 y, segundo, con la música de Satie, cuando vuelve a vestirse payaso blanco, con el sombrero de su padre, de las mentiras que hace la publicidad para seguir engañándonos en materia política.
Fabuloso el juego de vasos. Y la burla de la creación de una nueva religión, la iglesia de la Patología, regalando "patos" y enseñando lo más grande que hemos visto nunca sobre el escenario.
En definitiva, desde el arte rupestre y científicamente, nos hizo ver que quizá dentro de unos miles de años los trabajadores pueden tener el poder: hablamos de 45.000 años desde el primer artista. Y lo que presenciamos en Tavernes fue eso: un artista comprometido, a la italiana, con una acento universal que hizo reír hablando de la crisis y de la derecha a un público entregado.

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